Qué ver en el Museo del Prado: mi top 10 (parte 1)

Madrid, Ocio

Cuando visitamos grandes museos como el Louvre o el British Museum, no es factible ver toda su colección de una vez. En Madrid esto también ocurre con nuestro museo más importante, por lo que muchos turistas se preguntan qué ver en el Museo del Prado.

El propio museo propone tres itinerarios según el tiempo disponible: 1 hora, 2 horas o 3 horas. Su criterio para seleccionar las obras maestras se basa en su calidad, su autor y su importancia en la historia del arte.

Después de muchas visitas, yo también tengo mi propia selección de favoritos, basada en criterios personales. Para mí, el arte no es solo técnica, sino también sentimiento e historia. Por eso, en mi top 10 de cuadros del Museo del Prado, valoro lo que transmiten y quién los creó.

El jardín de las delicias, El Bosco (1490-1500)

El Bosco fue un pintor flamenco revolucionario. Aunque transmitía mensajes moralistas como otros artistas, lo hacía con un fino sarcasmo. Felipe II admiraba su originalidad, razón por la que el Prado conserva varias de sus obras.

Este tríptico muestra tres escenas:

Me gusta este cuadro por su originalidad y la incomodidad que debió causar en su época.

Autorretrato, Durero (1498)

Durero, un artista muy reconocido, se retrató con ropas lujosas para reivindicar la categoría de los pintores. Su declaración es clara: soy un pintor, pero estoy a la altura de cualquier noble. Su pose orgullosa y los guantes de piel de cabritilla (un artículo exclusivo) refuerzan este mensaje. ¡Ole por su arrogancia! 👏🏼👏🏼

La emperatriz Isabel de Portugal, Tiziano (1548)

Un retrato impresionante de Isabel de Portugal, esposa de Carlos V. Aunque destaca por su belleza y calidad técnica, lo que me emociona es la historia detrás.

Carlos V e Isabel se casaron por razones de Estado, pero se enamoraron profundamente. Cuando ella falleció con solo 35 años, él quedó destrozado. Encargó este retrato a su pintor favorito, Tiziano, para recordarla. Tanto lo amaba que lo llevaba siempre consigo y lo llevó a su retiro tras abdicar. Un amor que sobrevivió 20 años después de su muerte.

David vencedor de Goliat, Caravaggio (1600)

El único cuadro de Caravaggio en el Prado. Su estilo se caracteriza por el uso del claroscuro, lo que da un dramatismo único a sus obras.

Caravaggio era un personaje polémico. Pintaba santos y vírgenes con las uñas sucias y ropas andrajosas, usando modelos de la calle. En su vida personal era conflictivo, y tras matar a un hombre por accidente, tuvo que huir. Murió solo y triste, pero nos dejó obras maestras como este David, lleno de fuerza y dramatismo.

El juicio de Paris, Rubens (1638)

Rubens fue el gran maestro del Barroco flamenco. Este cuadro representa el mito griego que originó la Guerra de Troya.

En la boda de Peleo y Tetis, la diosa Eris (la Discordia) lanza una manzana con la inscripción "Para la más bella". Hera, Atenea y Afrodita compiten por ella. Zeus nombra juez al príncipe Paris, quien elige a Afrodita tras prometerle el amor de Helena de Esparta. Su rapto por Paris desencadenará la guerra.

Conclusión

Estos son mis cinco primeros favoritos del Museo del Prado. En mi próximo post, compartiré otros cinco imprescindibles. ¿Cuál añadiríais vosotros a la lista? 😉

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